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Crónica II Vuelta al Teide, el tío del Mazo me visitó.

II Vuelta al Teide

La II Vuelta al Teide será recordada como  una vuelta épica, donde cada uno de los participantes se tuvieron que enfrentar al principal desafío de 140 km y 70 km , añadiéndole un plus,  la lluvia, el frío y el viento. Creo que nunca me ha costado hacer una crónica de una prueba tanto como esta, no se si por querer expresar todo lo vivido en ella, o por el remordimiento de no poder terminarla.

Pero voy a intentar hacerlo sin aburrirles… Con todo  en el coche, (incluidas las cámaras fotográficas, ya que no sabía si podía salir, por culpa de un gripazo) me dispongo a conducir hacia el norte. El día estaba frío en los Realejos, ya se veía movimiento de coches en la zona de La Montañeta, a duras penas encuentro aparcamiento, abro el maletero mientras una suave lluvia empezaba a caer, miro la bici y la cámara fotográfica... ¿qué hago? me recorre por la cabeza esa  duda, por suerte dura unos segundos,  extiendo la mano y cojo la bici (me considero ciclista y por lo tanto sufridor).


Me pertrecho con todo lo necesario, (incluyendo una chaqueta que es de alta montaña, no precisamente para la bici), voy pedaleando hacia un bar para desayunar, no era el único que buscaba algo de calor tanto para el cuerpo como para el estomago, entre cafés y cortados charlamos algunos amigos de como se presentaba el día. 


Bajo el arco de salida y cada uno con sus intenciones y nervios nos disponemos a salir, tras ese sonido de clic  trabando la zapatilla en el pedal, empieza mi Vuelta al Teide 2018.

Primeros metros muy despacio, somos un grupo numeroso y con la carretera mojada cualquier maniobra puede hacerte caer, con el sonido de las motos y sirenas abriendo paso te vas poniendo en situación.

 

Durante la subida el gran pelotón se va convirtiendo en pequeños grupos que se van uniendo a un mismo ritmo subiendo hacia Icod el Alto en una sinuosa carretera donde la lluvia no dejaba de caer, yo a mi ritmo, curva tras curva comía metros alcanzando a dos compañeros  Carlos y David, estuvimos juntos un buen  rato, pero cuando llegaba la  bajada ellos se despegaban, (Esa rueda tan fina con el asfalto mojado no me inspiraba confianza).

Al paso por la Guancha veo a mis grandes amigos Miguel y su hija Anabel (Organizadores de la cicloturista La Guancha), no me puedo resistir  realizo una parada para saludarlos y continúo la marcha hacia Buen Paso e  Icod de los Vinos, parece que la lluvia da una tregua y de vez en cuando algún rayo de sol sale tímidamente. Vamos a por el siguiente, el Mirador de Garachico y la bajada de Las Cruces, una bajada que ya de por si es bastante difícil, esta vez le añadimos un super plus , derrame de gasoil producido por algún vehículo, parecia una autentica yincana, buscando el sitio perfecto para no dar con la piel en el asfalto. Por fin y en una larga agonía (Al menos para mí) llegue a Garachico, desde este punto agarre el manillar fuertemente y pude lanzar la bicicleta con un poco más de velocidad y seguridad, directo a Los Silos, donde al pasar por el adoquinado “casi se me cae la caja de dientes”.El próximo avituallamiento es en Buenavista del Norte, donde me vuelvo a encontrar a los compañeros, bebo y como algo, desde aquí toca subir Al Palmar (Esta subida la conozco bien) con calma pero sin pausa voy ascendiendo, me encuentro bien y disfruto de la subida.

Al Culminar el ascenso y durante un llano, me avisan que hay viento mas adelante ( en un acto reflejo pongo la cámara a grabar) veo a dos todo terrenos en mitad de la carretera, aún sigo montado en la bici, me acerco al El Mirador de Baracán,  enseguida me mandan a bajar y por arte de magia aparecen unas rachas de viento impresionantes, ¿Pero de donde coñ... ha salido esto? Me ayudan mientras veo como los coches se zarandean y los chicos a duras penas podían caminar, cogen la bici y  poco a poco voy pasando, en unos metros fue como si pasáramos a otra dimensión (un paso atrás viento, uno adelante la calma total), ,

Aún con el shock de este momento extraño, monto en la bici y sigo  hacia Los Carrizales y Masca, esta zona la disfrute mucho, las vistas lo merecían, un torrente de agua en forma de cascada bajaba por los barrancos( impresionante).

Y ahora venia la parte que desconocía y por la que nunca había pasado en bicicleta, la subida a Masca, con mi piñonera 32 montada especialmente para este ascenso, (Gracias a Pedro de Free Motion y a Jose Galvan), allá que vamos.  Curva, tras curva venia una nueva rampa, me retorcía junto a la bicicleta para poder seguir ascendiendo, cada vez veía el caserío de Masca mas lejos, eso significaba que estaba más cerca del termino de la ascensión. Cuando parecía que ya estaba arriba, PUMMM, el remate final, un rampon de traca, ¡¡vamos, ya esta!!. Unos metros más y de pronto la bici ya rodaba sola sin dar pedales directo hacia Santiago Del Teide.

Una vez más coincido con Carlos y David en el control de paso y  avituallamiento, un poco de isotónico, frutos secos, plátano y algo más. Aprovecho para cambiar la batería de la gopro mientras ellos continúan la marcha. Ya tengo todo listo, subo a la bicicleta y empiezo a pedalear, pero cuando llevo escasos 100 metros algo pasa, empiezo a toser fuertemente,  me cuesta coger aire, dejo la bici a  un lado y espero a que se me quite, pero nada, me voy enfriando y noto que mi cuerpo se viene abajo. Mal asunto, ya mi cabeza empieza a pensar en abandonar y lo peor de todo es que mi cuerpo decía que lo hiciera. El tío del mazo vino a visitarme (ni siquiera me pregunto) ,  retrocedo al avituallamiento, doy mi número, se acabo mi Vuelta al Teide después de recorrer 70 km.

 

Es la primera vez que abandono una prueba, quizás muchos estuvieran en el mismo caso que yo y siguieron. Para mi no fue una excusa, mi cuerpo dijo basta, y lo escuche.

Una ruta exigente tanto por el recorrido como por la climatología, felicitar a los organizadores por un gran evento donde el participante estuvo cuidado en todo momento y con la seguridad siempre por delante.

La organización tenia un vehículo para los que se retiraban, pero de nuevo Miguel y Anabel estaban por la zona y me llevaron al punto de partida, gracias, mil gracias.

A los compañeros de equipo… Jorge, Julio, José, Ramón, Ayoce, Carlos y David, grandes, muy grande por completar cada uno su recorrido, orgulloso que formen parte de este grupo de amigos llamado PlatoChico.

Al resto de participantes también darles mi enhorabuena, solo los que estuvimos allí sabemos como fue y como este desafío nos puso a prueba a todos.