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Marruecos, un viaje a Guelmim y Labyar para rodar en bici

El Sahariano Travel

Estoy escribiendo de regreso a Tenerife, parto desde el aeropuerto de Guelmim  en Marruecos, después de pasar 3 días intensos e inolvidables en el pueblo del Labyar.

Esta historia comienza ha mitad de semana, un compañero se pone en contacto conmigo para comentarme que se realizan  actividades de turismo y deporte mtb en el Labyar con El Sahariano Travel, y están interesados en que me desplace hacia ese lugar para rodar con mi bici, con el objeto de darles posibles ideas para la gente que quiera acudir a vivir tan bonita  experiencia. En cuestión de horas me reuno con D. Santiago Villar, uno de los promotores de esta actividad que me explica un poco  en que consistirá nuestro cometido y distribuir las actividades. Por otro lado también me comenta que puedo llevar a otro compañero, (es difícil elegir alguien del grupo, pero tengo a una persona en mi mente, alguien a quien siempre le pido ayuda para la web y que si esta se mantiene, es por el, no puede ser otro que Tato). No hay tiempo que perder, saco  el pasaporte, embalo la bici, preparo toda la ropa  y el viernes por la mañana ya estamos volando hacia Gran Canaria para coger el vuelo hacia  Marruecos.

En el aeropuerto de Gando (Gran Canaria) nos encontramos con cuatro componentes más que se suman a esta aventura, Fernando, Aday, Claudio y Mbark, en total siete personas, un equipo con un destino y una misión, hacer un buen  trabajo para que los futuros aventureros disfruten al máximo del lugar, de sus gentes, paisajes y sus costumbres.

Tras apenas una hora y media de vuelo aterrizamos en Guelmim en un aeropuerto militar, ya estan ejecutando las obras para el nuevo aeropuerto. Desde el mismo instante que pises tierra tienes que cambiar el chip y olvidar de donde venimos, en algunos momentos pensaremos que hemos viajado en el tiempo, es algo surrealista, pero con un encanto que no puedo explicar, hay que vivirlo.

Dos coches nos esperan, 40 kms de carretera hasta llegar a nuestro destino final,  Labyar, no sin antes pararnos en la ciudad para comprar el pan típico de allí.  Mbark,  traductor y nativo del lugar  nos habla de la zona y de su gente.

El  lugar de acampada se encuentra a unos 200 metros del pueblo, contiene 14 jaimas con dos camas cada una, tambien  anexas a ellas encontramos una casa con un patio interior y varias habitaciones, disponemos de una Jaima central mucho más grande donde se realizan las comidas y cenas y alguna fiesta que otra.

Nos disponemos acomodarnos, tenemos el lugar para nosotros solos. Nos descalzamos para entrar en la jaima para comer un almuerzo típico de la zona como no podía ser de otra manera, no desvelaré el "menú" que fue... exquisito. Durante la misma decidimos que cuando termináramos, lo primero seria armar las bicis y  realizar una primera toma de contacto con el  terreno, yo estaba deseándolo. Fernando, (bombero del aeropuerto de La Palma), Tato y yo seriamos los bikers encargados de rodar por las pistas, pero antes teniamos que armar nuestras monturas, creo que conectamos muy bien, no paré de reírme en todo el fin de semana, incluso en los momentos mas duros por el calor que azotaba la zona, al igual que en Canarias. El resto de componentes preparaba algo de beber para el camino.

Ya estaba todo listo y preparado para salir, pareciera que era la primera vez que salía en bici, estaba nervioso, no sabía lo que me iba a encontrar, ¿me fallará la bici? , ¿Estaría a la altura de las circunstancias?, todo esto se evaporó en cuanto di la primera pedalada, a escasos metros pasando por el pueblo nos encontramos a un grupo de niños que nos saludaba y sonreían al vernos, me encuentro cómodo,  la pista bastante rodadora, cada uno a su ritmo, pequeñas subidas, Claudio, Aday y Santiago nos hacían fotos, Mbark se encargaba de conducir, el paisaje merece la pena disfrutarlo, intento no perderme nada, de vez en cuando el coche de apoyo nos daba agua, pasamos por pequeños caseríos  donde la gente se sorprende al vernos pasar, me pregunto ¿Qué pensarían de nosotros?. Seguimos pedaleando y a lo lejos divisamos  una señora, en cuanto llegamos a su altura nos para y  empieza hablar, intentamos entre los tres averiguar  que quería decirnos pero nos era imposible entenderla, con mucha pena y desconocimiento, tuvimos que continuar, se nos podía hacer de noche, sabíamos que el coche estaba por detrás y que Mbark hablaría con ella. Seguimos por el río, lo cruzamos varias veces, era espectacular, la temperatura había bajado, ahora me encontraba mejor, quería parar y sacar fotos pero ya estaba oscureciendo, es increíble el atardecer. Cae la noche, aun así, seguimos rodando a velocidad de crucero por pistas y  senderos, en algunos casos  laberínticos por los arbustos, pero nada nos impido que llegaramos al poblado. La pequeña vuelta para la toma de contacto con la bici en este terreno se convirtió en 38 km, justo la ruta corta para marcar que debíamos hacer el domingo por la mañana. Eufóricos nos retiramos para ducharnos y comer algo.

Durante la cena hablamos de la ruta que hicimos y si era apta para los futuros bikers. La calificación es positiva, una ruta sin muchos desniveles y bastante rodadora. En la foto de la izquierda podeis observar como se puede dejar el stress al que nos vemos sometidos a diario en las ciudades.  Tan solo con una buena conversación, escoger el lugar que mas te guste de la jaima y un cojin es suficiente para que te relajes, no hay prisa, no hay móviles sonando. Durante el té,  nos acordamos de aquella mujer que nos paro en la ruta y nos quería decir algo y le preguntamos a Mbark, lo que nos dijo nos sorprendió a todos, nos estaba ofreciendo  leche y queso, ya que tenia un excedente y no quería tirarla. Increible como esta gente te da lo  poco que puedan tener sin pedirte nada a cambio. Espero poder volver a verla para agradecerle ese gesto. Esa misma noche Mbark nos presenta a D. Rguibi Jandali (Alcalde de Labyar), el mejor guía de la zona que podíamos tener para preparar la larga ruta de la mañana siguiente. 

 

Después de una noche en jaima, desayunamos y decidimos ir temprano a Guelmim para vivir el ambiente de su mercado.  Montamos mi bici en el coche y salimos hacia  alli. Tras pasar la puerta del mercado, el bullicio de gente comprando y vendiendo, las voces de sus vendedores, su mezcla de tonalidades y la variedad de sus productos hacen que te transporte a epocas lejanas. Los únicos que desentonabamos eramos Fernando y yo, vestidos con los maillots y con la bici por todo el recinto, muchos curiosos se acercaban para vernos, alguno incluso me propuso cambiar la bici por camellos. Tras un par de horas decidimos irnos para comenzar a trazar la ruta mas larga de este viaje. 

 

 

Por motivos climatológicos decidimos montar las bicis en el coche y trazarla, nuestro objetivo era llegar a Playa Blanca, con una distancia cerca de los  40 km, solo de ida, para luego  volver por diversos caminos. Con dos todo terreno, uno conducido por Mbark y el otro por Rguibi, comenzamos la ruta, el principio era el mismo tramo que el de la llegada de la ruta corta, a los 14 km decidimos empezar a rodar con la bici, de nuevo mucho calor, empezamos suave, rodando juntos para no quedarnos solos,el terreno siempre firme solo encontramos pequeños bancos de arena cuando cruzabamos partes de un rio seco. En una pequeña subida Fernando pincha por culpa de las afiladas piedras del camino, pero como   el mismo Macgyver hubiera echo, la reparamos con un poco de maña, de esta manera pudimos continuar. El terreno era rodador, solo unas pequeñas montañas nos hacían recordar que todo no era tan fácil, en los cruces del río aprovechavamos para refrescarnos y nos metiamos dentro de ellos con las bicis. Cuando ya íbamos a cumplir el kilómetro 27, a lo lejos una colina que anunciaba Playa Blanca, el final de la ruta, la sensación fue extraña, nos quedaban poco mas de 10 km pero a la vista parecían muchísimos más. Descendimos por la colina a toda velocidad, dando saltos, cambiando de dirección, pedaleando todo lo que podíamos, nos divertíamos, cada vez veíamos más cerca  la zona de llegada. Siguiendo por la rivera del rio  llegamos a Playa Blanca, una zona de arena y kilométrica playa, habiamos realizado el primer tramo de la ruta.

Nuestro premio por haber llegado hasta aquí fue un baño en el río, justo  en la desembocadura de la playa. Mientras nosotros nos divertiamos como chiquillos menudos, los compañeros preparaban el almuerzo, no faltaron las tipicas sombrillas de playa, y como dijo Aday durante el almuerzo, ¡¡ ño, parece que estamos en el Confital!! , de nuevo risas…

El regreso lo hicimos en coche y de esta manera poder disfrutar un poco de 4x4 por Marruecos. La ruta larga al final nos salio unos 78 km. Tengo una deuda pendiente con esta ruta y es la de realizarla al completo, espero poder acudir nuevamente a ella. En primicia les puedo decir que con total seguridad esta ruta sirva para una próxima carrera en Marruecos.

Este viaje debería hacerlo todo aquel que quiera experimentar algo distinto, no solo en bicicleta si no realizando otras actividades que el Sahariano Travel ofrece al viajero. Estoy seguro que no te dejara indiferente y veras a Marruecos y a su gente de otra manera.

Quisiera dar especial gracias a El Sahariano Travel, D. Santiago Villar, D. Mbark , a la gente del pueblo del Labyar y a Rguibi Jandali, por el trato recibido, a los compañeros  Aday, Fernando, Claudio Y Tato que son unos cracks, ¡¡Menudo fin de semana!!

P:D Me queda mucho más que contar de este viaje pero prefiero que los compañeros dejen su visión del mismo en los comentarios. 

Para ver fotografías pincha aquí